Se destaca el mérito de la generación independentista por actuar en soledad, sin aliados extranjeros, en un contexto donde Fernando VII creía haber sofocado la revolución hispanoamericana tras la derrota del ejército de Rondó por Joaquín de la Pesuela.
Señala que en 1815, toda la América española, excepto focos aislados, había sido reconquistada por las tropas realistas.