Se critica al actual gobierno por su presunta dificultad para "digerir la democracia", evidenciada en su intento de recortar o eludir obligaciones y exigencias legales.
Se argumenta que el gobierno busca modificar normativas y evitar normativas, todo ello bajo el relato de que el pasado fue considerablemente peor. Se cuestiona la moralidad de un gobierno que incumple la ley y las exigencias que la propia democracia impone.
Se subraya que el gobierno no solo ignora las obligaciones, sino que también intenta sortearlas o evadirlas, utilizando como justificación constante la crítica a la gestión anterior.