Se califican de "repugnantes" los comentarios de figuras como Pablo Ladaga, Víctor Hugo Morales y Diego Brancatelli.
Se los tilda de "ultraizquierdistas de café" con "precaria formación intelectual", que se auto perciben "nacionales y populares" sin serlo.
Se atribuye a su "odio y resentimiento a todo lo que no sea kirchnerista" la incapacidad de disfrutar los triunfos de Messi y la Scaloneta.