Washington ha anunciado el retiro de aviones de combate, destructores y submarinos de países de la OTAN, iniciando la materialización de la amenaza de repliegue. Surge la pregunta sobre si un presidente puede romper un tratado ratificado por el Senado.
Como comandante en jefe, el presidente podría ordenar la retirada de las tropas estadounidenses de Europa, a pesar de las posibles resistencias legales y políticas.