En respuesta a la posible retirada de EE.UU., Europa está fortaleciendo su defensa. Berlín ha incrementado su ejército, París ofrece extender su disuasión nuclear, y el Reino Unido promete su mayor plan de rearme en una generación. Estos países se perfilan como el eje de la defensa europea.
Rusia y China se benefician de una OTAN dividida y un Occidente fracturado, lo que podría debilitar el paraguas estadounidense.