Se analizó la desconexión entre la política y la cultura en la actualidad, observando una marcada ausencia de referencias culturales en los discursos políticos.
Se señaló que los políticos tienden a priorizar aquellos aspectos que les aportan votos, prestigio o visibilidad mediática, relegando la cultura a un segundo plano por considerarla poco redituable en términos políticos.
Se contrastó esta situación con épocas anteriores, como la de Alfonsín, donde existía una mayor convocatoria a intelectuales y una valoración de las citas culturales en los discursos.