Se critica al alcalde Mamdani por sus declaraciones sobre Egipto, considerándolas demagógicas y un ataque a la fe.
Se argumenta que Mamdani, al jurar sobre el Corán, debería ser cuidadoso con sus palabras y no sembrar dudas sobre la condición musulmana de Egipto, ya que la religión es un acto privado.
Se compara su accionar con el de un periodista que habla de su patria y se preocupa por su país, diferenciándolo de la demagogia política.