La periodista critica la respuesta descoordinada y caótica de las autoridades ante la tragedia, señalando una asignación ilógica de recursos y la falta de maquinaria en zonas críticas.
Señala que la asistencia humanitaria, de salud mental y médica es tan urgente como el restablecimiento de servicios, pero la ayuda internacional podría cesar pronto.
La falta de una lógica clara en la asignación de recursos agrava la situación, dejando a muchas personas con un duelo suspendido y sin poder procesar la pérdida.