Se criticó la actitud de ciertos sectores políticos que, según los panelistas, se caracterizan por un fanatismo y una intolerancia que les impide aceptar opiniones distintas.
Se señaló que esta mentalidad totalitaria lleva a descalificar a quienes no piensan igual, considerándolos "imbéciles" o "equivocados", y se recordó cómo durante 20 años se trató de esa manera a quienes no adherían al kirchnerismo.
Se ejemplificó con el caso de un periodista kirchnerista que promovía el ahorro en pesos mientras poseía grandes cantidades de dólares, evidenciando la hipocresía y la contradicción entre el discurso público y la realidad privada.