Se plantea la defensa de Brancatelli frente a posibles críticas, argumentando que su lectura sobre la selección, aunque controvertida, merece ser analizada y no descartada sumariamente.
Se critica la "política de la cancelación" aplicada a Brancatelli, sugiriendo que su análisis futbolístico, aunque pueda ser interpretado de forma extrema, no debería ser motivo de un juicio sumario.