El gobierno busca reflotar el Pacto de Mayo, presentándolo como una agenda de reformas ambiciosa basada en lo firmado previamente. Se argumenta que ahora se cuenta con el mandato social y los proyectos de ley necesarios, además de mayorías parlamentarias para avanzar en el Congreso.
Sin embargo, se critica que el Pacto de Mayo original no tuvo consecuencias y que el gobierno parece recordarlo ahora como una estrategia de publicidad, especialmente al mostrarse con los gobernadores. Se sugiere que el objetivo real es negociar la eliminación de las PASO y otras leyes importantes para asegurar los votos necesarios en el Congreso, apuntando a una posible reelección de Milei.