La República Islámica de Irán se encuentra en un momento de transición tras la desaparición de su líder supremo, Ali Khamenei, quien gobernó durante 36 años. El sistema de gobierno iraní, con tres líneas de autoridad (líder supremo, parlamento y Guardia Revolucionaria), enfrenta incertidumbre ante el vacío de poder.
El país ha experimentado protestas internas debido a la alta inflación y el descontento de la juventud, especialmente la universitaria, que reclama apertura y se opone al régimen. A pesar de la represión, las demandas de cambio persisten.
Se analiza la posibilidad de una nueva generación de líderes con mayor apertura, como el hijo de Khamenei, Mojtaba, aunque se descarta un cambio de régimen inminente. La situación interna se ve influenciada por la guerra en curso con Estados Unidos.