El presidente Javier Milei asistió al Tedeum en la Catedral Metropolitana, donde el arzobispo García Cuerva pronunció una homilía con fuertes palabras. El arzobispo enfatizó que "nadie es descartable" y se refirió a la necesidad de unidad y de no caer en la intolerancia y la división.
La homilía también abordó la problemática de la corrupción, la pobreza y la discriminación, instando a la sociedad a unirse y a no olvidar a los más vulnerables. Se hizo un llamado a la reflexión sobre los caminos que llevan a la división y la descalificación del otro, y a la lucha contra la indiferencia hacia quienes sufren.