Leandro Santoro diferencia entre dos tipos de dirigencia política: aquellos con "los pies en el barrio" que conectan con los problemas reales de la gente, y aquellos que viven en un "microclima" y especulan sobre su futuro personal o poder político. Santoro se identifica con el primer grupo, mencionando su proyecto de ley sobre desendeudamiento familiar como ejemplo de su conexión con las preocupaciones ciudadanas.
Santoro argumenta que es crucial que quienes conectan con los problemas de la gente se hagan oír más que aquellos enfocados en la política interna. Si bien reconoce la necesidad de debatir sobre el poder, advierte contra la política que se reduce a disputas internas o a la manipulación de emociones. Subraya la importancia de un liderazgo con representación popular y claridad conceptual sobre el rumbo del país, diferenciando entre la unidad como acuerdo y la unidad con conducción.