Leandro Santoro, en su rol de opositor, considera prematuro hablar de candidaturas definidas, pero enfatiza la necesidad de construir un proyecto de país alternativo al de Javier Milei. Señala que, si bien la unidad puede tener costos políticos, es indispensable tanto para ganar como para gobernar, citando el ejemplo de la derecha que se unificó para triunfar.
Santoro argumenta que cualquier aspirante a gobernar Argentina deberá construir unidad, pero además deberá contar con programa, oficio, capacidad de interlocución, seriedad y profesionalismo. Atribuye parte del fracaso del Frente de Todos a la ausencia de estas características y a la falta de una teoría del poder sólida. Sostiene que la unidad es necesaria para poder negociar con gobernadores, intendentes, legisladores y fuerzas sociales, elementos clave para construir el poder necesario para gobernar.