Se afirma que el pueblo argentino y los clubes de barrio sobrevivirán a Javier Milei, a pesar de los intentos del presidente por capitalizar el fervor popular. Se critica su "sobreactuación" en la entrevista con Fantino, calificándola de vergonzosa.
Se cuestiona la intervención de Karina Milei en el debate, señalando que su opinión no suele ser tenida en cuenta. Se plantea la necesidad de hablar de las cosas positivas, como la selección, sin que Milei las arruine con su presencia.