La vicepresidenta Victoria Villarruel emitió una dura crítica a la agenda legislativa que se limita a subordinar el marco jurídico a intereses foráneos, apuntando implícitamente a Estados Unidos. La declaración marca una diferencia significativa con la postura del presidente Javier Milei.
Este pronunciamiento se da en un contexto de creciente distanciamiento entre Villarruel y Milei, evidenciado en eventos públicos como el acto por el Día de la Bandera en Rosario, donde la vicepresidenta fue aislada y no saludada por otros funcionarios.
Analistas señalan una baja vocación del gobierno actual por convocar a la ciudadanía a eventos patrios, contrastando con la normalidad de que la gente disfrute de estas celebraciones. Se observa una tendencia a realizar actos con poca concurrencia, limitados a convocatorias de "batallones y unidades", y se critica la omisión de artistas y la participación popular en festividades nacionales.