Se acusa a Florencia de la Vega de hacer política y de buscar cualquier circunstancia para criticar al gobierno, cuestionando su supuesta experiencia de viajar en colectivo para ver la pobreza.
Se la interpela sobre si alguna vez fue a la villa o si conoce el hambre que hay en ella, sugiriendo que su visión es superficial y desconectada de la realidad.