Se denunció un drástico aumento en los subsidios por desempleo, pasando de 250.000 a 6 millones de personas, lo que contradice la narrativa oficial de creación de empleo. Se comparó la situación con el gobierno anterior de Alberto Fernández, criticando la supuesta hipocresía de acusar de "piqueteros" a quienes recibían planes sociales.
Se cuestionó la reciente solicitud de deuda por parte del gobierno actual y se mencionó la posibilidad de que se estén utilizando fondos de los jubilados para financiar planes. La situación general se calificó como un "quilombo", evidenciando la complejidad y la falta de soluciones claras.