Los bloqueos de rutas en Bolivia entre mayo y junio, en protesta contra el gobierno de Rodrigo Paz, dejaron un saldo de 22 personas muertas, 88 heridas y 573 detenidas, según un informe de la Defensoría del Pueblo.
Las víctimas fallecieron en diversos contextos vinculados al conflicto, incluyendo operativos de desbloqueo y demoras en la atención médica. Las cifras reflejan una de las mayores crisis políticas y sociales enfrentadas por el gobierno de Paz desde su llegada al poder.
Las protestas, impulsadas por organizaciones campesinas y sindicatos afines al expresidente Evo Morales, paralizaron el país durante casi siete semanas, con un fuerte impacto económico y humanitario.