Se critica la falta de seguridad y planificación en el transporte público del conurbano, especialmente en las paradas y horarios nocturnos.
Se menciona que el licenciado en economía a cargo del área de transporte no está al frente de la gestión directa, pero se cuestiona la injerencia de figuras como Roberto Fernández en las decisiones gubernamentales.
Existe una comparación con otros países donde la gente protesta activamente por inconvenientes, a diferencia de la aparente resignación en Argentina.