El debate se centra en las declaraciones del obispo García Cuerva y la reacción del gobierno, así como en la relación entre la Iglesia Católica y el poder político.
Se critica la falta de respuesta del gobierno ante las declaraciones de García Cuerva, sugiriendo que esto podría deberse a la expectativa de la visita del Papa Francisco. Un funcionario del Ministerio de Economía calificó el discurso del obispo como "político" y no "pastoral".
La discusión deriva hacia la postura política del Papa anterior y la relación de la Iglesia con diferentes gobiernos. Se argumenta que el Papa Francisco no visitó Argentina durante los gobiernos de Macri, Fernández o Alberto Fernández, y que su decisión de no venir podría estar relacionada con no querer ser utilizado políticamente.