En 1815, Fernando VII envió un ejército de 10.000 hombres desde España para doblegar a los territorios rebeldes, generando gran tensión en la región. La flota española, de gran tamaño, no tenía un destino definido, pero se pensaba que podía dirigirse a Venezuela o Buenos Aires.
Afortunadamente, la flota se dirigió a Venezuela, lo que permitió a los territorios del sur obtener un respiro para avanzar hacia la independencia. Durante este período, San Martín presionaba al Congreso a través de cartas enviadas a su diputado, Godoy Cruz, instando a la declaración de independencia.
A pesar de contar con moneda propia y otros avances, la declaración formal se demoraba. El acta de independencia, una vez firmada, era breve y no detallaba los motivos de la separación de España. Se formó una comisión para elaborar un manifiesto que justificara la independencia, lo cual tomó un año.