Se acusa al gobierno de tener un profundo "desprecio por lo simbólico", ejemplificado con la celebración del 4 de julio en la ciudad de Buenos Aires con un obelisco pintado con los colores de la bandera estadounidense, mientras se ignoraba el 9 de julio.
Se menciona la participación de Milei y Fátima Flores en la celebración de la embajada, contrastando con la ausencia de actos oficiales por el Día de la Independencia.