Florencia de la V responde duramente a Luis Majul, calificándolo de "sinvergüenza" y acusándolo de cambiar de opinión.
Sostiene que Majul ya no la quiere porque es "demasiado peroncha" para él. De la V reafirma su independencia del poder y de cualquier gobierno, asegurando que nunca recibió favores ni indicaciones sobre qué decir.
Contrasta su posición con la de otros, sugiriendo que no todos pueden decir lo mismo y que ella siempre tuvo libertad para opinar.