Se trae a colación la controversia de la factura de una torta de Florencia Peña en la TV Pública en 2012, como ejemplo de gastos irregulares durante la gestión anterior. Se compara esta situación con los contratos de Andrea Del Boca, sugiriendo un patrón de manejo de fondos públicos.
Se argumenta que el problema no son solo las intenciones de Andrea Del Boca, sino el origen y justificación de los fondos. Se enfatiza que, de haber querido solo trabajar, podría haberlo hecho en otros ámbitos, pero su ambición de ser protagonista de telenovelas, un formato en declive, la llevó a buscar proyectos de mayor envergadura con fondos estatales.