El gobierno argentino decidió no responder a las críticas del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, durante la homilía del 9 de Julio, para evitar un nuevo conflicto. Las declaraciones del arzobispo, quien habló sobre corrupción, intolerancia y crueldad hacia los más débiles, no generaron repercusión interna en el gabinete, según fuentes del Ejecutivo.
La ceremonia religiosa se realizó en la Catedral Metropolitana con la presencia del presidente y varios ministros. García Cuerva instó a apartarse de la intolerancia y la crueldad, y advirtió sobre quienes se enriquecen a costa de la pobreza.