Se profundizó en la interna de poder del gobierno, sugiriendo que Javier Milei podría ser una solución parcial a la disputa entre Karina Milei y Santiago Caputo, al ser percibido como neutral.
Se mencionó la conexión de Javier Milei con la Fundación Faro y su afinidad ideológica con el sector de Santiago Caputo, en contraposición al de Lule Menem y Karina Milei.
La designación de Javier Milei como vocero se interpretó como una medida para evitar que Manuel Adorni, envuelto en polémicas, tuviera que explicar sus acciones, y para evitar la parálisis comunicacional del gobierno.