Se critica duramente el discurso del presidente Javier Milei, calificándolo de "tarado mental" y cuestionando su coherencia y conocimiento.
Se compara al Milei actual con el que se conocía anteriormente, sugiriendo que ha cambiado negativamente o que ha sido reemplazado.
Se ridiculiza su analogía sobre Suiza y la alimentación, considerándola una "imbecilidad" que demuestra su falta de comprensión de la economía y la realidad.
Se exige escuchar nuevamente al presidente para constatar la degradación de su discurso y su aparente desconexión con la realidad.