La figura de la vicepresidenta Victoria Villarruel y la del arzobispo Jorge García Cuerva son señalados como posibles referentes de una oposición anti-Javier Milei. Se cuestiona la recurrencia de García Cuerva a frases hechas y su tendencia a "colgarse" de eventos de relevancia pública.
Respecto a Villarruel, se la describe como un "engendro político" que fusiona su devoción por Isabel Martínez Perón con otras figuras y discursos. La crítica sugiere que su construcción política se basa en citas y fotografías, careciendo de relevancia real en la agenda gubernamental.