Se cuestiona la celebración del 4 de julio en Argentina con la bandera de Estados Unidos, coincidiendo con la cercanía del Día de la Independencia argentina.
Se mencionan la aparición de drones con la bandera estadounidense y la ausencia de la argentina, generando extrañeza. Se critica la supuesta apropiación de fechas patrias y la aparente influencia de Estados Unidos en la narrativa oficial.