Se denuncia una campaña de desprestigio orquestada por periodistas contra Cecilia y Robertito, tildando las notas de "misóginas" y de "golpes bajos".
Se cuestiona la ética de colegas que, según ellos, inventan diálogos y difaman, a diferencia de su propio trabajo en la calle en contacto con la gente.
Se menciona una nota específica que ataca a Cecilia, refiriéndose a ella como "la esposa de Brancatelli", ignorando su trayectoria profesional.