Se analiza la relación entre políticos estadounidenses y el mundo del espectáculo, señalando que, si bien el fútbol no es su deporte principal, los políticos comienzan a reconocer su importancia para ciertos sectores del electorado, especialmente para los hispanos.
Se observa una tendencia de los políticos a acercarse a celebridades y a mostrarse cercanos al Partido Demócrata, con pocos actores o actrices identificados públicamente con el Partido Republicano.