El debate se centró en la crisis de la ficción televisiva y la falta de trabajo para los actores, con opiniones divididas sobre las causas y posibles soluciones.
Tomás Fonzi expresó su preocupación por la desaparición de la ficción y la disminución de la producción audiovisual, sugiriendo que el desmantelamiento del INCAA ha paralizado el cine argentino. Alejandro Fantino, por su parte, pareció sugerir que los actores deberían buscar otros trabajos si no hay ficción, lo que generó controversia.
Se planteó la idea de que los actores se han vuelto "caros" para las productoras, lo que dificulta la realización de ficciones. Sin embargo, también se argumentó que la cultura y el arte son importantes para la sociedad y generan empleo, y que el Estado debería apoyarlos.
La discusión derivó hacia la politización de los actores y la supuesta recepción de "sobres" por parte de algunos, como Charly. Se defendió el derecho de los artistas a tener posturas políticas y se criticó la idea de que la cultura no es importante o no genera ganancias.