Se expone la presunta continuidad de privilegios de la "casta" política, incluso después de dejar sus funciones, ejemplificado en el uso de recursos del Estado por parte de exfuncionarios y sus entornos.
Se señala el caso del exjefe de gabinete y su asignación de vehículos y choferes, así como el uso de estos por parte de empleadas domésticas para realizar compras.Se cuestiona la necesidad de custodia para figuras como Adorni y se menciona el uso de un auto oficial por parte de este, perteneciente al Instituto Nacional de Promoción Turística.
Se critica la utilización de recursos estatales para mantener un "circo" que beneficia a unos pocos.