Se denuncian despidos masivos en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CONEA), afectando al 20% del personal contratado (61 personas). Los trabajadores despedidos realizaban tareas técnicas y administrativas esenciales para el funcionamiento de la institución.
La situación generó un fuerte reclamo y movilización frente a la sede de la CONEA, donde intervino Gendarmería de manera agresiva. Se cuestiona la desfinanciación de la ciencia y la tecnología en Argentina, comparando la situación actual con la de otros países y advirtiendo sobre las consecuencias a largo plazo.
Se recuerda la importancia histórica de la CONEA, creada en 1950, y su contribución al desarrollo de la energía nuclear pacífica, la generación de electricidad (10% del total nacional), la medicina nuclear y la producción de radioisótopos. Se critica la política del gobierno de Javier Milei por ir en contra del desarrollo tecnológico soberano.