El presidente argentino busca consolidarse como el principal líder de Latinoamérica y el interlocutor de Donald Trump en la región. Esta aspiración genera una profunda rivalidad con el presidente de Brasil, Lula Da Silva.
La encuesta de Brasil muestra una alta intención de voto para el presidente argentino, superando a Bolsonaro. El mandatario busca posicionarse como referente de la ultraderecha global y latinoamericana, con la mira puesta en futuras conferencias y un posible segundo mandato.