Pepe reflexionó sobre la naturaleza del poder y su efecto en las personas, comparando la situación actual con la de un papa o la reina de Inglaterra, quienes ocupan sus roles de por vida.
Abogó por una sociedad donde prime el respeto y la generación de acuerdos, en lugar de la confrontación. Aceptó que la gente elige a sus gobernantes y que esto debe ser respetado, pero enfatizó la importancia de obrar bien en la vida.