La discusión se enfoca en el carácter de los líderes y cómo este influye en su ejercicio del poder. Bayly sugiere que la clave no es la inteligencia, sino el carácter, y que un líder enamorado de sí mismo y del poder, como podría ser Milei, se vuelve peligroso.
Se describe esta condición como una "embriaguez del poder" y un "narcisismo todopoderoso", donde la crítica se percibe como una traición.