Bayly expresa preocupación por el estado actual de la democracia, considerándola amenazada por "mandones, gritones y matones". Señala un cambio en el origen de estas figuras, que antes provenían de la izquierda y ahora emergen desde la derecha, a menudo con apoyo de empresarios.
Se plantea la discusión sobre si los sueños utópicos de figuras como Chávez y Castro han terminado y si la democracia representativa está en crisis.