Se genera un debate en torno a las declaraciones del periodista Eduardo Feynman sobre la selección mexicana, calificándolas de xenófobas y ofensivas. La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, responde, y Feynman replica criticando la gestión de Sheinbaum y su acercamiento a regímenes dictatoriales.
Se discute si las palabras de Feynman constituyeron un delito o una opinión personal, con diferentes posturas sobre la gravedad de sus dichos y la reacción de la opinión pública y figuras como Luisito Comunica y Susana Zabaleta, quienes critican a Feynman. Se menciona la intervención de Brancatelli, quien parece defender a Feynman en esta ocasión, a pesar de sus habituales polémicas.
El conflicto se traslada de lo deportivo a lo político, con acusaciones de que a Feynman le sirve este enfrentamiento para su juego mediático y a Sheinbaum para capitalizar el descontento popular. Se compara la situación con declaraciones previas de políticos argentinos sobre otros países, sugiriendo una doble vara en la reacción pública.