El fujimorismo, liderado por Keiko Fujimori, busca recuperar el control de Perú con el lema "Perú con orden", prometiendo un plan de pacificación nacional y medidas contra el crimen organizado. Fujimori busca acelerar decisiones antes de su investidura el 28 de julio.
El objetivo es un despliegue policial y militar inmediato en autobuses de áreas metropolitanas, una medida difícil de implementar en un contexto de extorsiones. Fujimori también propone la expulsión de migrantes irregulares que cometan delitos.