Se especula sobre una supuesta estrategia iraní de "control mental" hacia el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con el objetivo de dañar su imagen pública y forzar decisiones contrarias a sus políticas.
Esta teoría, calificada como "delirante" por algunos, se difunde a través de redes sociales y medios de comunicación, a pesar de que Irán niega cualquier plan de asesinato y califica estas acusaciones como guerra psicológica.