Se advierte sobre la posible aprobación de una ley de propiedad privada en el Congreso que permitiría a extranjeros adquirir tierras estratégicas en Argentina, incluyendo zonas de la Armada en Ushuaia.
Se critica la pasividad de los ministerios de Defensa y Cancillería ante la violación de acuerdos por parte de un buque inglés, sugiriendo que esta falta de acción podría repetirse en la discusión de la ley de propiedad privada, afectando la soberanía del país.