Se analiza la paradoja de que Cristina Kirchner, si bien busca la unidad del peronismo, a la vez lo hunde con su figura y la de Máximo Kirchner, siendo Kicillof la máxima representación de esta dualidad.
Se considera que la estrategia de encapsulamiento y capricho de los Kirchner los convierte en las principales víctimas de su propio accionar político.