Se cuestionó la coherencia del gobierno de Javier Milei, señalando que, al igual que con la admiración por Margaret Thatcher, existen otras acciones que van en contra de la Constitución y el Congreso. Se planteó que el gobierno "se caga en las constituciones y se caga en el Congreso".
Se especuló sobre la posibilidad de que Milei, en su "delirio místico", declare nuevas guerras ridículas, a pesar de que Argentina ya se ha visto envuelta en graves conflictos internacionales. Se sugirió que, a diferencia de lo que se podría esperar, estas guerras no serían contra Inglaterra ni Estados Unidos, sino de otra índole.