Se califica de "insólito" y "bochornoso" el accionar de la ministra de Seguridad, comparándola con un integrante de la FIFA. Se denuncia una actitud de "entrega" y "cipayismo" por parte del gobierno, que considera el "mapita de Malvinas" como un mensaje provocador.
Se expresa indignación ante la idea de que hablar de Malvinas sea considerado un mensaje violento o político, y se defiende el orgullo de llevar la bandera argentina con la imagen de las islas, refregándosela a los "usurpadores ingleses".