Se plantea un ejercicio imaginativo sobre cómo actuaría un gobierno comprometido con la soberanía si personas en las Islas Malvinas se comportaran de determinada manera.
Se critica la inacción actual y se insta a imaginar qué políticas, reacciones públicas y declaraciones de funcionarios se esperarían ante tal situación, incluyendo la posible creación de dependencias estatales para combatir arreglos relacionados con el territorio nacional.