La justicia condenó a Julio De Vido, sumando su quinta condena en el caso Skanska, un emblemático caso de corrupción del kirchnerismo iniciado en 2004.
A pesar de que un gerente de la empresa reconoció el pago de coimas para la construcción de gasoductos, la condena demoró 22 años. De Vido acumula esta nueva sentencia y aún enfrenta otros juicios pendientes.