Se aborda la disputa por las Islas Malvinas, enfatizando que la vía diplomática es la correcta para resolver el reclamo argentino, tal como se ha insistido en la ONU durante décadas. Se critica a comunicadores que, sin conocimiento profundo del tema, banalizan la cuestión.
Se cuestiona la falta de conocimiento sobre las víctimas del conflicto por parte de quienes se pronuncian sobre Malvinas, y se corrige la afirmación de que la dictadura "invadió" las islas, señalando que se trató de una recuperación de territorio propio. Se reitera que el partido contra Inglaterra es fútbol, no una guerra.